NOTAS

Una deuda de la democracia: la vigencia de leyes de facto

De las 4.449 leyes que integran el digesto jurídico, 998 nacieron bajo regímenes no democráticos. De ellas, 417 fueron aprobadas durante la última dictadura cívico-militar, que creó un órgano específico para tal fin compuesto íntegramente por oficiales de las tres armas: la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL). Poco presente en los repasos sobre la historia reciente, dejó una marca que se mantiene hasta nuestros días.

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Una Policía de estirpe militar

La Ley Para el Personal de la Policía lleva la firma del Teniente General Jorge Rafael Videla y del ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz. Al igual que la Ley Orgánica de la Policía (sancionada por la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu en 1958), sufrió algunas modificaciones en democracia pero sigue vigente. Sus textos definen una institución vertical y autoritaria que, entre otras distorsiones: impide denunciar ilícitos por fuera de su estructura avalando circuitos de financiamiento ilegal y permite que sus funcionarios lleven arma fuera de servicio, lo que origina tres de cada cuatro muertes producidas durante una intervención policial.

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Un régimen penal de minoridad que lleva la firma de Videla

La ley 22.278, que rige sobre los menores en conflicto con la ley a nivel nacional, fue sancionada en 1980. Su permanencia en democracia habilitó condenas perpetuas a jóvenes y le costó al país una sanción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Permite penar a adolescentes como si fueran adultos y encerrar a chicos y chicas por debajo de la edad de imputabilidad en institutos con regímenes carcelarios.


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La "pequeña revolución" de Martínez de Hoz

La Ley 21.526 de Entidades Financieras fue la punta de lanza de la última dictadura para hacer un cambio total en el sistema económico y financiero argentino. Junto a la descentralización de los depósitos y la liberalización de las tasas de interés, la ley 21.526 desreguló el sector, que pasó a buscar sin límites el rédito económico para dejar de fomentar la actividad productiva. A lo largo de 40 años construyó un sistema financiero concentrado, extranjerizado y privatizado.

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